El Rock Psicodélico

El Rock Psicodélico es un estilo de música que intenta evocar la experiencia psicodélica usualmente asociada con el uso de sustancias psicodélicas, como: la marihuana, la mezcalina o el LSD, que alteran la mente, aunque no necesariamente implica el uso de drogas o sustancias psicoactivas; los músicos trataron de amplificar o imitar el efecto del estado de conciencia alterado al que se llega con sustancias psicodélicas, empleando ragas y pedales, propios de la música india por su toque místico; el rock psicodélico es un puente desde el rock blues hacia el rock progresivo y el heavy metal, así como también las fusiones del rock con géneros como el folk, el jazz y otros de todo el mundo, el rock psicodélico nace en la década más efervescente del rock, los años 60s, con los experimentos de bandas como: The Beatles, The Byrds, The Doors, Pink Floyd,  Grateful Dead, Jefferson Airplane, Gong, Soft Machine, Jimi Hendrix, Janis Joplin,The Mothers Of Invention y The Beach Boys para después influenciar a muchas bandas alrededor del mundo que se inspirarían en los modelos sobre todo californianos y británicos de Rock Psicodélico. Este importante género musical, que influencio a muchas grandes personalidades del mundo: político, económico, social y religioso, alcanzó su punto máximo entre 1966 y 1969 con eventos espectaculares y multitudinarios que reunieron  a músicos y bandas de distintas latitudes como el Verano del Amor de 1967 ( Monterrey Pop Festival ) y el Festival de Woodstock de 1969 respectivamente, convirtiéndose en un movimiento musical internacional, y asociado a una contracultura generalizada antes de iniciar un descenso; ya que el cambio de actitudes, la pérdida de algunos individuos clave y una tendencia a volver a lo básico llevaron a los músicos sobrevivientes a moverse hacia nuevas áreas musicales.
En 1938 Albert Hofmann, químico suizo de los laboratorios Sandoz, inició sus investigaciones sobre el ácido lisérgico, nombre que había dado al núcleo común de todos los alcaloides del cornezuelo (un hongo parásito del centeno). Hofmann descubrió los efectos del LSD-25 naciendo, de esta manera, la psicodelia, todo empezó por accidente, un buen día se le ocurrió que su 25ª síntesis de dietilamida de ácido lisérgico (LSD-25) quizá pudiese servir contra las jaquecas, un descuido hizo que una cantidad ínfima de la sustancia, elaborada con alcaloides presentes en el cornezuelo del centeno, entrase en contacto con su piel y le provocase "alucinaciones caleidoscópicas de extraordinaria plasticidad y viveza", luego disolvió 250 microgramos en un vaso de agua y lo bebió, sintió una vitalidad extraordinaria: todo brillaba a su alrededor y sus sentidos vibraban en perfecta comunión con el universo, como si hubiese vuelto a nacer.
Durante los primeros años el LSD se empleó casi exclusivamente con fines médicos, en psiquiatría, psicoanálisis e investigaciones sobre el cerebro, a finales de los años cincuenta los laboratorios Sandoz regalaban dietilamida de ácido lisérgico sin limitación alguna a todos los psiquiatras que la solicitaban. Luego de esto los escritores de Beat Generation: William Burroughs, Jack Kerouac y Allen Ginsberg, tomaron y escribieron acerca de drogas, incluyendo el cannabis y la bencedrina, sensibilizando a las personas sobre el tema y ayudando a popularizar su uso, en el mismo periodo la dietilamida de ácido lisérgico, mejor conocida como LSD o "ácido" (en aquel tiempo una droga legal), comenzó a usarse en los Estados Unidos y Reino Unido como un tratamiento experimental, inicialmente promocionado como una potencial cura para las enfermedades mentales. A principios de los 60s el uso de LSD y otros alucinógenos fue defendido por proponentes de la nueva "expansión de consciencia", como lo fueron Timothy Leary, Alan Watts, Aldous Huxley y Arthur Koestler, sus textos influenciaron profundamente el pensamiento de la nueva generación de jóvenes. Los efectos sensoriales del LSD pueden incluir alucinaciones de patrones de colores, patrones geométricos que se arrastran, rastros de objetos moviéndose, sinestesia y efectos auditivos como una distorsión de sonidos similar al eco y una intensificación en general de la experiencia de la música. A mediados de la misma década, el estilo de vida psicodélico ya se había desarrollado en California y se había desarrollado una subcultura entera, sobre todo en San Francisco, debido en parte a la primera fábrica clandestina grande de LSD, establecida ahí por Owsley Stanley. Dentro de las primeras bandas que dan atisbos de rock psicodélico tenemos a la escena de Canterbury con los Wilde Flowers, o también con el otro nombre que adquirió, Daevid Allen Trío.

En 1962, el rock británico se embarcó en una frenética carrera de ideas que se extendió por EE.UU. a causa de la llamada Invasión británica de la música rock. El entorno de la música folk también experimentó con las influencias externas. En la misma línea de la tradición jazz y blues, muchos músicos comenzaron a tomar drogas, e incluyeron referencias a éstas en sus canciones. La palabra “Psicodélico” fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma", de acuerdo a esto, los esfuerzos por proyectar el mundo interior de la psique pueden ser considerados, en un sentido amplio, "psicodélicos". Sin embargo, cuando se habla de psicodelia suele aludirse a una modalidad artística muy concreta: el arte psicodélico, sobre todo pictórico y musical, que se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XX, que se caracteriza por evocar las vivencias propias de la experiencia psicodélica: sinestesia, alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad, empatía, etc. La psicodelia es uno de los componentes más notorios de la contracultura, pues ofrece una vía de escape de los límites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante. Entre algunas características del rock psicodelico tenemos:
Guitarras eléctricas, a menudo utilizadas con acople, wah-wah y saturación;​ efectos de estudio elaborados, tal como backmasking, panning, phasing, largos loops y reverberación extrema;​ instrumentos no occidentales, especialmente los utilizados originalmente en la música clásica de India como el sitar y la tabla; una fuerte presencia del teclado, especialmente órganos, clavecines, o el Mellotron (un temprano sampler de cinta); amplios solos, especialmente de guitarra, o jams instrumentales; complejas estructuras de canción, cambios de armadura y signatura de tiempo, melodías modales y pedales; instrumentos electrónicos como sintetizadores y el theremín; letras que hacen referencia directa o indirecta a las drogas alucinógenas, como «White Rabbit» de Jefferson Airplane o «Purple Haze» de Jimi Hendrix; y letras surrealistas, excéntricas, inspiradas en la literatura o el esoterismo.

El disco que marco pauta en el comienzo de la más prolífica etapa del rock psicodélico en la cultura inglesa pop fue Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de los Beatles, seguido del álbum debut de Pink Floyd, The Piper At The Gates Of Dawn, con la influencia de Syd Barrett, en los Estados Unidos, una banda de Texas, 13th Floor Elevators, edita en 1966 su primer álbum, The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators y en 1967 The Doors lanzan su primer álbum The Doors, el primer uso del término "psicodélico" en la música popular fue realizado por la banda "folk" The Holy Modal Rounders en 1964, dentro de su tema "Hesitation Blues", el primer uso de la palabra "psicodélico" en el contexto de la música rock habitualmente se atribuye a la banda 13th Floor Elevators (una de las primeras en desarrollar este sonido), y la aparición impresa más temprana de este uso de esta palabra es en el título del álbum de la banda The Deep, Psychedelic Moods, lanzado en Septiembre de 1966; año en que se editaron dos álbumes más con la palabra "Psicodélico" en su portada: Psychedelic Lollypop de los californianos Blues Magoos y The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators de la banda antes mencionada. El sonido psicodélico en sí ya existía desde al menos un año antes en los directos de bandas como Grateful Dead, y los singles "Shapes Of Things" de The Yardbirds y "Sunshine Superman" de Donovan, ambos británicos. Si bien los primeros músicos influenciados por las drogas psicodélicas pertenecían a corrientes jazzísticas (John Coltrane, muy admirado por los beatniks que después serían los hippies) y folk, musicales que adquirieron influencia en los años 70 como el rock progresivo, el rock sinfónico y el Glam Rock. Sin embargo, un importante número de bandas siguieron trabajando en la corriente y se produjo un nuevo auge en los años 80, y el rock psicodélico de los años 60 ha sido muy influyente en géneros como el rock progresivo y en la escena krautrock alemana, entre otros.
Actualmente hay muchas bandas de rock psicodélico que se han dado a la tarea de rescatar el rock psicodélico original y que lo están haciendo bastante bien y como un tributo a las bandas pioneras de los 60s, entre ellas tenemos: Tame Impala, Arctic Monkeys, Earthless, Acid Mothers Temple, Animal Collective, Toy, Gum, King Gizzard & The Lizard Wizard, Musica Transonic, Samsara Blues Experiment, Oresun Space Collective, Temples, etc.




Comentarios

  1. Bravo Miguel, tu amas la psicodelia, ya me di cuenta que esa es una de tus pasiones, te felicito por esos tremendos artículos, sigue adelante.

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  2. La muerte del ego:
    Es importante cuando se habla de la muerte hablar sobre el ego, el "yo", la fuerza impulsora detrás de la mayoría de nuestras motivaciones como seres humanos inherentemente egoístas.
    Cuando tomamos sustancias psicodélicas, experimentamos una muerte del ego. Podemos vernos desde un punto de vista mucho más grande y nuestros impulsos egoístas, que a menudo se esconden en las sombras, son puestos en la luz.
    De esta manera, aunque eventualmente salimos de ella y volvemos a nuestra vida cotidiana, permanecemos cambiados para siempre.
    Tal vez después de una experiencia de este tipo con un ego disminuido, nos resulta más fácil hacernos humildes, recordar que podemos estar solos en el mundo, pero todavía estamos todos juntos en esto. Dejamos de hacer de nosotros mismos lo primario y experimentamos el mundo, nuestro entorno y a nuestros seres queridos de una manera totalmente diferente.
    Para algunos es bastante sutil, y para otros, toda su visión del mundo pudiera ser agitada.
    De cualquier manera, se nos demuestra por qué estamos donde estamos en un nivel colectivo. Durante miles de años, nuestros antepasados antes de nosotros veneraban las sustancias psicodélicas y veían la Tierra como algo sagrado.
    En contraste con una sociedad que condena la medicina de plantas y pone a la gente en la cárcel por tratar de desafiar la norma, al mismo tiempo que destruye el planeta y se embarca en más y más misiones de violencia y glorificación de la guerra, es fácil ver cómo la perspectiva lo cambia todo, y cómo nuestros egos se han salido de control
    Articulo extraído de https://www.bibliotecapleyades.net/ciencia2/ciencia_psychoalteredstates15.htm

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  3. Distorsión de la percepción
    Es lo que probablemente con frecuencia se asocia al estado psicodélico; en particular, a la “estética psicodélica” en auge durante los años ’60 y ’70 (pensemos por un momento en la tapa de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles). Los colores se vuelven más vívidos, se distorsionan o se agrupan en patrones caleidoscópicos. También aparecen colores espurios sobre superficies monocromáticas; por ejemplo, una pared blanca que es ahora multicolor. Además, se pueden percibir patrones geométricos en nuestro campo visual, tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados. Los objetos se distorsionan y puede parecer que cambian, se disuelven o incluso se mueven sin razón aparente en la periferia del campo visual. El significado de grupos de objetos que emerge de su percepción conjunta puede perderse: por ejemplo, las caras humanas pueden dejar de percibirse como tales y en lugar de ellas verse una colección de ojos, bocas y narices. El tacto puede volverse más sensible, de manera que una caricia puede constituir una experiencia visceral o incluso invasiva. De manera contraria, algunas sustancias psicodélicas pueden disminuir el dolor, ejerciendo un efecto prácticamente anestésico. También se pueden encontrar detalles y armonías nuevas en música conocida desde hace años. Sorprendentemente, se desdibujan los límites entre las distintas modalidades sensoriales: no es inusual escuchar un color o sentirle el gusto a una nota musical. Experiencias como esta última son completamente ajenas a nuestra conciencia ordinaria y se encuentran en el núcleo de la dificultad para describir verbalmente el estado psicodélico.
    Distorsión de las dimensiones espacial y temporal
    Bajo los efectos de un psicodélico, puede complicarse tanto estimar el tiempo entre dos eventos como la distancia entre dos puntos del espacio. Los propios miembros parecen alejarse o acercarse más de lo usual, e incluso se perciben más grandes o más pequeños. Como en Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, el consumo de una sustancia psicodélica puede aumentar o disminuir nuestro tamaño drásticamente (en realidad, por supuesto, la percepción de nuestro propio tamaño).
    Cambios en el estado anímico
    Generalmente, la experiencia psicodélica incluye una modificación del humor hacia un estado similar a la euforia. Esta sensación de bienestar es buscada en la actualidad por psiquiatras y psicólogos que exploran el uso de psicodélicos para tratar distintos trastornos relacionados con Los cambios en el estado anímico no solamente alcanzan al usuario, sino que también influyen en su relación con los demás. la depresión y la ansiedad. Históricamente, es posible que la euforia haya jugado un papel fundamental en el uso de sustancias psicodélicas para fines religiosos, así como para la preparación para el combate. Por ejemplo, se considera que el consumo de sustancias psicodélicas puede haber sido un factor fundamental en la cultura de los “berserker”, guerreros nórdicos capaces de canalizar su furia en un trance prácticamente incontrolable.
    Articulo extraido de: https://elgatoylacaja.com.ar/sobredrogas/psicodelicos/

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  4. Unidad con el Universo y pérdida de la individualidad
    Uno de los motivos por los cuales la experiencia psicodélica es capaz de generar profundos sentimientos de miedo y ansiedad es la posibilidad de experimentar una disolución del ego. Durante el estado de vigilia normal, tenemos una fuerte sensación de individualidad: nuestra conciencia es propia y es una proyección ininterrumpida de la conciencia que teníamos ayer o hace diez años; se encuentra claramente separada del mundo exterior, está dentro de nuestro cuerpo, el cual actúa como una barrera física para restringir y preservar nuestra identidad. Las drogas psicodélicas son capaces de destruir el sentido del Yo, es decir, de disolver el “ego”. En este estado, la conciencia de uno mismo se desdibuja y tiende a abarcar una entidad mayor, como nuestras inmediaciones físicas o, para algunos, el Universo mismo (sea lo que sea que esto signifique). Si bien la conciencia no se desintegra –al menos no en el mismo sentido en que se desintegra durante el sueño profundo o bajo anestesia general–, ya no refleja predominantemente nuestra individualidad. Esta faceta de la experiencia psicodélica a veces se denomina “sentimiento oceánico” (“oceanic boundlessness” en inglés).
    Experiencias místicas y religiosas
    El estado psicodélico puede predisponer a los individuos a atravesar experiencias de tipo místico y religioso, por lo tanto no sorprende que algunos psicodélicos tengan asociaciones centenarias con ciertas prácticas religiosas. De hecho, otro nombre que se da frecuentemente a las drogas psicodélicas es el de “enteógenos” (generadores de lo divino). Los usos religiosos de los psicodélicos abarcan el consumo de ayahuasca en la selva amazónica, de peyote (Lophophora williamsii) en la Native American Church de Estados Unidos y México, y del hongo conocido como “cucumelo” (Psilocybe cubensis) en el noroeste argentino, entre muchos otros más. Existe evidencia histórica de que los ritos de la India védica utilizan el hongo Amanita muscaria en una sustancia conocida como “soma”. En Eleusis, una ciudad agrícola de la antigua Grecia cercana a Atenas, los “misterios eleusinos” consistían en un rito de iniciación en el culto a las diosas Démeter y Perséfone, y se basaban en el consumo de un hongo que parasita al trigo y al centeno, y posee propiedades psicodélicas (Claviceps purpurea o “ergot”, farmacológicamente vinculado al LSD).
    Articulo extraido de: https://elgatoylacaja.com.ar/sobredrogas/psicodelicos/

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  5. Una manera de entender el estado psicodélico es analizar los métodos que los científicos interesados en drogas psicodélicas utilizan para cuantificarlo. Cuando un investigador necesita asociar una experiencia psicodélica con una serie de números (por ejemplo, para poder comparar objetivamente los resultados entre drogas o voluntarios), puede recurrir a un cuestionario prediseñado para este propósito. Estudios recientes del grupo de David Nutt y Robin Carhart-Harris del Imperial College of London utilizan escalas numéricas para capturar la intensidad de los siguientes aspectos de la experiencia:

    Percepción de formas y colores con los ojos cerrados.
    Percepción de imágenes y patrones complejos con los ojos cerrados.
    Estado anímico positivo durante la experiencia.
    Intensidad de la disolución del ego durante la experiencia.
    Intensidad de las emociones asociadas a la experiencia.
    Sensación de unidad con el mundo físico alrededor.
    Intensidad de la faceta espiritual de la experiencia.
    Sensación de dicha y bienestar.
    Intensidad de la agudeza o claridad mental (“insightfulness” en inglés).
    Sensación de miedo y ansiedad.
    Sinestesia auditivo-visual (mezcla de sensaciones de ambas modalidades sensoriales).
    Cambios en el significado de conceptos familiares.
    Este cuestionario muestra cómo es posible intentar abstraer las distintas dimensiones de la experiencia psicodélica con una serie de números. Aunque, como se mencionó al principio del capítulo, la inefabilidad de la vivencia hace imposible afirmar que dicha abstracción sea completa. (Carhart-Harris y otros, 2012; Tagliazucchi y otros, 2016)

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